La gente poderosa no se convierten en tal por mera casualidad. Los líderes no nacen, no son seleccionados al azar, y no se les ha entregado el poder en bandeja de plata. En cambio, el poder viene como resultado de sus comportamientos, sus acciones y sus hábitos. Debido a esto, es posible que cualquier persona a la altura de una posición de poder, ya sea en el sentido político formal o simplemente en el contexto de su propia oficina; todo lo que se necesita es la combinación correcta de hábitos y la mentalidad adecuada.

Si estás buscando más poder o influencia en tu propia vida, o lo que deseas es modelar tu forma de vivir al estilo de los poderosos líderes, puedes inspirarte en estos siete hábitos:

1. Nunca hablan demasiado

Abraham Lincoln una vez dijo que es “mejor permanecer en silencio y ser tomado como un tonto, que hablar y quitar toda duda.” Ciertamente, algunas de las personas más poderosas del mundo han establecido su reputación por hablar con claridad, elocuencia, y, a menudo (incluso en esos casos) notarás que el orador dice siempre lo menos posible. El efecto es doble; primero, de acuerdo con la sabia cita de Abe Lincoln, cuanto menos tu dices, menos te vas a traicionar a ti mismo. Las personas tranquilas son a menudo vistas como más inteligentes y/o influyentes, simplemente porque tienen menos oportunidades para decir cosas de las que puedan lamentarse. En segundo lugar, cuanto más concisa sea la forma en la que hablas, con más autoridad te verán los demás. Lucha por el minimalismo conversacional.

2. Son flexibles

En lugar de compartir una idea o estrategia y sostenerla de manera rígida, los poderosos tienden a ser flexibles. Esto no significa que siempre debes ceder cuando encuentres oposición a tu idea, pero sí significa estar dispuesto a encontrar una forma alternativa para sortear un obstáculo determinado; tal vez si tu jefe no puede ser persuadido, puedes buscar la aprobación en otros lugares dentro de la empresa. El mundo es impredecible y lleno de desafíos inesperados, por lo que las personas más adaptables tienden a ser los que resuelven la mayoría de los problemas, y por lo tanto son vistos como los más poderosos.

3. No discuten

Las discusiones pueden ser funcionales, aunque en la mayoría de los casos, son un desperdicio de energía que podría ser mejor utilizado probando tu posición a través de una acción. Si cada vez que expresas tu opinión sólo encuentras disenso, no pierdas el tiempo argumentando tus puntos de vista o tratando de convencer a alguien que con toda probabilidad ya tiene una posición tomada al respecto. En lugar de eso, trabaja en un plan y demuestra activamente que tu argumento es el correcta. Es fácil argumentar en contra de una idea, pero es casi imposible argumentar en contra de los resultados. Los poderosos no están preocupados por ganar a través de un argumento; simplemente quieren los mejores resultados posibles, y no perder el tiempo discutiendo.

4. Se mantienen activos en la Comunidad

Esto funciona en varios niveles; la gente poderosa se involucran con sus familias, con sus compañeros, con sus amigos y con los miembros de la comunidad. Ellos nunca se aíslan o intentan ganar poder solos. En el aislamiento, es fácil desarrollar problemas de perspectiva, y es difícil mantenerse en sintonía con lo que está sucediendo a tu alrededor. Los poderosos son apreciados porque se involucran socialmente con la gente a su alrededor, y son respetados porque estan al día. No se puede hacer ninguna de estas cosas si te aislas de tu gente.

5. Piensan varios pasos por delante de los demás

En el ajedrez, como en la vida, las personas que planean más lejos tienden a llegar a la cima. Los poderosos tienden a renunciar a recompensas momentáneas a cambio de mayores recompensas a futuro, y están dispuestos a hacer sacrificios temporales si eso es lo que se necesita para lograr la victoria.

Por ejemplo, muchos de los empresarios más exitosos primero debieron atravezar por un período de incertidumbre fiscal, y de trabajo sacrificado y psicológicamente exigente, que la mayoría de la gente simplemente no están dispuestos a hacer. Ellos sabían que enfrentarían varios meses de riesgos y dificultades, pero si planeaban cuidadosamente y trabajaban duro, con el tiempo las recompensas serían enormes.

6. Toman en cuenta el momento adecuado

En muchos casos, lo que hagas no importará tanto como cuando lo hagas. Piensa en un escenario simple: debes comunicarle una mala noticia a tu jefe. ¿Es mejor hacerlo cuando él está nervioso y molesto, entre reuniones? O es mejor hacerlo durante un período de calma, cuando él o ella están en un relativo buen estado de ánimo? Piensa cuidadosamente antes de comprometerte con cualquier acción, desde algo tan fugaz como un saludo o tan monumental como el lanzamiento de un nuevo producto de tu empresa.

7. Se distinguen

Los líderes no surgen a menos que, de alguna manera, se distingan del grupo. Si te pasas la vida de fluyendo con la corriente, siguiendo a los que te rodean, y adhiriendo a las normas sociales, va a ser prácticamente imposible puedas desarrollar una poderosa e influyente personalidad. En lugar de eso, haz el esfuerzo para trabajar más duro que los demás, o hablar más alto que los demás, o pensar de forma diferente a resto. Es la única forma de destacarse.

El poder es en gran medida un producto del entorno. Si te conduces con una potente mentalidad y poderosos hábitos, eventualmente la gente va a respetarte como alguien poderoso, y tu influencia crecerá. Sólo recuerda, los hábitos son sólo hábitos si nos apegamos a ellos constantemente, de modo que a ponerlos en práctica y mantenerlos si quieres ver su máximo potencial.