Los hábitos manejan nuestras vidas. Nuestro comportamiento tiene un efecto directo y profundo en nuestra actitud.

Cualquiera puede gestionar su tiempo libre, y cultivar los hábitos que promueven el bienestar y el éxito. Sin embargo, de vez en cuando, adoptamos malos hábitos que causan fatiga, depresión, y crean un importante obstáculo en el camino al éxito.

Cuando actuamos como la persona que queremos ser, eventualmente nos convertimos en esa persona. Los fracasos anteriores en el intento de matar a los malos hábitos, no es indicativo de resultados futuros.

Los hábitos pueden ser cambiados, pero sólo si entendemos cómo trabajan y logramos una comprensión de las formas más eficaces para combatir las acciones indeseables. Por encima de todo, es importante recordar que los malos hábitos son difíciles de romper, pero es aún más difícil convivir con ellos.

A continuación, encontrarás un amplio estudio de por qué se forman los hábitos y la manera de romper el ciclo para lograr lo que quieres.

Autodisciplina y Fuerza de Voluntad:

La fuerza de voluntad y la autodisciplina en última instancia, determinan la calidad de vida que llevamos. Por suerte, la fuerza de voluntad es una habilidad que se puede aprender.

Sin embargo, la fuerza de voluntad por sí sola no es suficiente para impedirnos caer en comportamientos no deseados. Cuando planeamos un cambio de hábito, es fácil subestimar el nivel de deseo o tentación que experimentamos de manera regular.

El problema que existe al tratar de confiar sólamente en la fuerza mental: no te va a enseñar cómo actuar cuando estés abrumado por el estrés o agotamiento mental. Tu fuerza de voluntad es un músculo, y a medida que avanzas, te vuelves más propenso a volver a tus viejos hábitos.

El Agotamiento del Ego o Ego Depletion se refiere a la idea de que el autocontrol y la fuerza de voluntad se basan en un grupo limitado de los recursos mentales que pueden ser usados. Cuando la energía para la actividad mental es baja, el autocontrol es afectado, lo que se considera un estado de agotamiento del ego.

5 consejos simples para comenzar la transformación del comportamiento y los hábitos:

Conoce e identifica las motivaciones por las cuales estás participando en los hábitos indeseables. Sé honesto contigo mismo. Cuanta más información se tenga sobre un hábito, más fácil es eliminarlo. A continuación presentamos 5 ejercicios que deberían ayudarte a ampliar tus conocimientos y a transformar tus hábitos.

  1. Crear pequeños hitos. La forma más eficiente de hacer un cambio permanente es centrarse en mejoras diarias, incrementales. Tu objetivo debe ser dejar de depender del hábito mediante el establecimiento de metas, que disminuyan constantemente la cantidad de tiempo que ese hábito consume.
  2. Toma sabáticos digitales. Desconéctate completamente de internet. Hacerlo por lapsos de varias horas a la vez. No, no sólo por las noches cuando duermes.
  3. Toma nota de las razones por las que deseas hacer un cambio. Debes saber por qué quieres hacer el cambio y qué resultados son los que esperas de esta experiencia.
  4. Conoce los sentimientos, acciones y situaciones que desencadenan los hábitos indeseables. ¿Es nerviosismo, excitación, aburrimiento, depresión u otra sensación lo que dispara la necesidad de caer en el hábito? Una vez que lo sepas, puedes ahorrar sistemáticamente tu fuerza de voluntad para cuando ese sentimiento se acerque.
  5. Debes comprometerse a un cambio de hábito a la vez. Es casi imposible hacer varios cambios a la vez. La mayoría de los individuos no tienen la fuerza de voluntad para gestionar múltiples nuevas rutinas. Dependiendo de la fuente, consolidar un nuevo hábito puede llegar a tomar desde 3 semanas hasta 2 meses.

En conclusión:

Más del 40% de lo que haces diariamente, es habitual. Llevamos a cabo cada una de nuestras acciones por una razón específica. Los hábitos surgen porque el cerebro está constantemente buscando maneras de ahorrar esfuerzo.

Cuando surge un hábito, el cerebro deja de participar plenamente en la toma de decisiones. Sin embargo, que todo puede cambiar. Lleva tiempo, autoconocimiento, coherencia y confianza en que uno mismo puede lograrlo.

Saludos,

Renzo Montuori