Hemos trabajado con cientos de postulantes, y el momento en el que tropiezan y caen no se debe a una falla en su táctica. No se trata de su CV, su carta de presentación, o su perfil de LinkedIn. Es una bestia insidiosa, algo que no ven venir y que los alcanza cada vez. Aparece sin previo aviso, y los deja mudos.

Aquí está, lo que destruye casi cualquier búsqueda en un abrir y cerrar de ojos: ignorar el lado emocional de este proceso.

Cualquier persona sensata tiene fuertes reacciones emocionales en el proceso de búsqueda de empleo. Ira, miedo, desesperación, amargura.

Esencialmente todos sabemos que la vida laboral define una pieza fundamental de nosotros mismos, y cuando está en peligro, cuando caemos en un estado en el que no tenemos el control de la situación de esta parte esencial de nosotros mismos, es difícil. De hecho, es francamente amenazante y terrorífico.

Expresar y procesar estas reacciones en la búsqueda de empleo es saludable. Es lo que mantiene la cabeza fuera del agua. Es lo que nos permite acceder a las otras partes de nosotros mismos: las partes fuertes, resistentes, optimistas, creativas, enfocadas.

Así que, para llegar a esas partes útiles, hay que atravesar el ruido.

Es difícil hacer el proceso con tu habitual soporte. Tu familia, especialmente tu pareja, tienen una participación en tu éxito financiero, y si estás desquiciado por el proceso de búsqueda de empleo, no habrá nadie para calmarte con el “todo va a estar bien”.

Ciertamente, no ayuda ocultar el proceso de tu familia, ya que son una parte fundamental de lo que estás haciendo ahora. ¿Cuál es el patrón de comunicación típico de tu familia cuando hay temas tensos para discutir? ¿Tienes una conversación franca sobre cómo deben apoyarse el uno al otro? ¿Buscas la mejor manera de compartir lo que estás experimentando? ¿Les preguntas acerca de sus necesidades mientras compartes las tuyas? Considera el mejor camino para tener conversaciones significativas y lograr el apoyo de tu familia.

Tus amigos también podrían ser recursos de apoyo, especialmente los amigos que han estado también en la misma situación. Piensa quién puede cambiar su enfoque al oír todo lo que estás diciendo, quiénes pueden ser receptivos a tu lado oscuro sin aplacarte o alejarse lentamente?

¿A quién conoces en esta categoría?

  • Grandes amigos de corazón abierto, compasivos
  • Pastores, rabinos y líderes religiosos
  • Terapeutas, entrenadores de vida y otros profesionales similares
  • Especialistas en búsqueda de empleo y de empleo
  • Bolsas de trabajo y redes profesionales

Esta última categoría puede ser particularmente útil, si puedes encontrar una comunidad de apoyo con otros buscadores de trabajo, donde puedas compartir tanto la mecánica de una búsqueda de trabajo (lo que te funcionó) y el ámbito emocional (cómo te recuperarte de un ataque de ansiedad).

Muchas personas encuentran que sus compañeros de trabajo son anclas para ellos, y si estás en la búsqueda de empleo, esa gente por lo general no es accesible. Si estás buscando trabajo mientras estás empleado, es difícil compartir detalles acerca de esa búsqueda con personas a las que finalmente vas a dejar atrás. Si ya estás desempleado, la logística para reunir a la gente del lugar en el que trabajaste puede ser difícil, además que pueden no ser útiles.

Encuentra una comunidad, o crea una.

Conecta con la gente que puede apoyarte a través de este proceso.

Exprésate. Escucha las historias de los demás para saber que no estás solo.

Hará la diferencia en los resultados.