¿Qué tenemos en común Jeff Bezos (es el fundador y director ejecutivo de Amazon.com) y yo? Ambos comenzamos trabajando en la industria de comidas rápidas. ¿Que me gustaría haber evitado la grasa y los clientes malhumorados e ir directamente a un trabajo de oficina? Bueno, mi yo de 17 años habría dicho que sí, pero hoy, con casi 40 años de edad, soy felíz por la experiencia que tuve allí. Nada te enseña tanto acerca de los seres humanos y lo que les hace reaccionar, como trabajar en un restaurante.

Jeff y yo (uso el nombre de pila porque somos casi colegas) no somos los únicos que aprendimos sobre negocios y personas preguntando “¿te gustaría acompañar tu pedido con papas fritas y gaseosa tamaño grande?”. De acuerdo con la National Restaurant Association Educational Foundation (NRAEF), uno de cada tres estadounidenses comienzan a trabajar en un restaurante. Eso es un montón de gente. Y no se trata sólo de ganar algo de dinero, se trata de aprender a trabajar.

¿Por qué miro hacia atrás con cariño a esa época? Bueno, en primer lugar, amo la comida rápida, y las comidas de restaurantes en general, pero es más que eso. Aprendí muchísimo durante mi paso por esa empresa. Resulta que hay incluso un Food and Beverage Service Competency Model, que describe lo que la mayoría de nosotros aprendimos de nuestro tiempo en un restaurante. No me quedé en el negocio de los restaurantes, pero los 3 primeros niveles de su modelo aplican directamente a mí.

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Nivel 1: Competencias de Efectividad Personal (Personal Effectiveness Competencies)

Aprendí rápidamente que, si quería buenos turnos, o si quería llegar a ser empleado de primera línea, debería trabajar rápidamente y con cuidado. Al ser confiable y siempre llegar a tiempo, mi jefe me confió con el codiciado turno de mañana. ¿Por qué un grupo de adolescentes querrían un turno de mañana? Porque de esa manera nuestras tardes las teníamos libres! (Sí, dormía siestas por las tardes).

Cuando me fuí a otros trabajos, ya tenía una base sólida. Ya sabía cómo trabajar, cómo interactuar con un gerente. Sabía que debía comprobar mi propio trabajo con el fin de evitar errores. Sabía cómo manejar los clientes. Obtuve grandes habilidades profesionales en aquellos primeros años en un restaurante. Tomé la oportunidad de aprender cómo trabajar, y ha rendido bastante bien en otros puestos de trabajo.

Nivel 2: Competencias Académicas

La forma en la que estaba planteado el servicio Drive-Thru (a los coches), hacía que la caja registradora no calculara el cambio. Había que saber o aprender a calcularlo. Afortunadamente, yo nunca tuve problemas con eso, así que trabajé mucho en ese puesto. Pero, los que no sabían cómo calcular el cambio tenían que aprender rápidamente.

¿Y qué hay con las habilidades de comunicación? Tuve que interactuar con cientos de personas todos los días, algunos de los cuales no eran las personas más agradables. El lugar en el que trabajé se encontraba en un gran Shopping Center, lo que significaba miles de clientes por día, y turistas, muchos de los cuales no hablaban español. He aprendido a comunicarme a través de gestos, imágenes, y sonriendo, incluso cuando estaba frustrado. Y tuve la pauta que debía aprender idiomas.

También aprendí a pensar y planificar. Por las mañanas, con frecuencia éramos sólo dos personas. Tuvimos que organizarnos para hacer todo el trabajo de apertura mientras servíamos a los clientes. Gané planificación y coordinación, y la capacidad de ser flexible. Estas son cosas que nuestros maestros querían que aprendiéramos, pero que las escuelas luchan para enseñarnos. Trabajar en un restaurante te enseñará esas cosas.

Nivel 3: Competencias Laborales

Las personas que desayunan todos los días en un restaurante de comida rápida tienden a ser (en mi experiencia) una multitud difícil. Eran en su mayoría jubilados que esperaban que tuviéramos memorizada su orden y lista ni bien llegaban al mostrador, salvo (y este importante) el día que cambiaron de parecer. Como cajero de 17 años, tenía que saber que “ESE DIA” fue el día en que Juan quiso un croissant en lugar de su habitual bagel con bacon, huevo y queso.

Aprendí a manejar estas cosas con una sonrisa y continuar con un servicio rápido. De hecho, me gustaría pedir disculpas por mi falta de clarividencia al momento de pensar en cómo mantener al cliente feliz. Esta habilidad me ha servido en innumerables formas posteriormente. Estás en mi oficina quejándote del hecho de que tu jefe está enojado contigo por (redoble de tambores por favor) no hacer tu trabajo? No voy a estallar y gritarte que eres es un idiota, y sabes por qué? Juan y su habitual desayuno. Estas habilidades adquiridas en un restaurante se transfirieron directamente a mi carrera actual.

Otra transferencia? Las regulaciones gubernamentales. Aprendí cómo cumplir con las regulaciones del gobierno desde mi primer trabajo, y eso me ha ayudado a mantener una empresa en cumplimiento de las normas establecidas.

Algunas de las habilidades más básicas se enseñan y aprenden en el negocio de los restaurantes (llegar a tiempo, trabajar duro, llevarse bien con compañeros de trabajo que no eligirías como amigos, etc). Todo lo cual, lo tengo desde muy temprana edad.

Los ascensos eran también parte del mundo de los restaurantes. Es cierto que dejé ese trabajo al poco tiempo, pero regresé al siguiente verano. ¿Qué es lo que me encontré? Dos de las chicas que yo había entrenado eran las nuevas jefas de turno. El gerente ahora gestionaba dos restaurantes en lugar de uno, y un ex jefe de turno ahora estaba trabajando en un competidor como gerente.

Me alegro de haber tenido la oportunidad de empezar friendo cosas, y 20 años después, estoy bastante seguro de que podría hacer un whopper sin ninguna instrucción, pero no es la única habilidad que llevé conmigo. Lo más importante es que aprendí cómo trabajar.

Renzo Montuori