He sido muy infeliz en mi trabajo durante bastante tiempo. El ambiente de trabajo es muy estresante, me siento completamente menospreciado, y no puedo ver realmente el propósito de la mayor parte del trabajo que hago.

Quiero salir de ahí, pero cada vez que discuto la idea de renunciar con mis amigos y mi familia, obtengo las mismas reacciones: “¿Estás seguro de que es lo correcto? Seguramente tu trabajo no puede ser tan malo. Tal vez las cosas van a mejorar “.

Mis padres estaban preocupados de cómo iba a mantener a mi familia y básicamente me llamaron egoísta por querer dejarlo. Un amigo incluso me advirtió que “renunciar va a quedar mal en tu CV.”

Renunciar a un trabajo que no te gusta es una decisión difícil, y se ha hecho más difícil por algunos mitos muy persistentes. Estos mitos crean un estigma social en torno a la idea de renunciar, que son una tontería, porque renunciar es perfectamente natural. De hecho, entre el 10 y el 15% de todos nosotros lo hace todos los años.

Estos mitos nos mantienen atrapados en empleos malos, y les dan a los malos líderes y lugares de trabajo tóxicos mucho más poder sobre nosotros de lo que podrían tener. Vamos a cambiar eso. Aquí está el Top 5 de los mitos acerca de renunciar a tu trabajo.

Mito #5: Renuncia = Fracaso

  • “No seas un cobarde.”
  • “A nadie le gustan los cobardes.”
  • “Los ganadores nunca se rinden, y los que se rinden nunca ganan.”

¿Alguna de estas sentencias te suena familiar? De acuerdo con el pensamiento tradicional, una vez que has empezado algo nunca debes renunciar, y si lo hace es una clara señal de fracaso.

Esto es completamente erróneo y a veces renunciar es exactamente lo que hay que hacer. Como la historia de la soprano danesa Tina Kiberg.

Cuando era pequeña, Tina fue una violinista bastante buena, y pasaba su tiempo libre practicando y practicando. Un día, ella participó en un concurso de violín y se dió cuenta de que ella probablemente nunca iba a ser una violinista estelar. Ella dejó el violín, tomó lecciones de canto y se convirtió en una cantante de ópera solista.

Si ella hubiese visto el hecho de renunciar como lo peor que podía hacer, se podría haber convertido en una violinista mediocre.

Además, trate de adivinar lo que estas personas exitosas tienen en común: Larry Page, Sergey Brin, Tiger Woods, Reese Witherspoon, John McEnroe y John Steinbeck.

Sí, todos abandonaron la Universidad de Stanford.

Verdad #5: A veces renunciar es el camino al éxito en algo más, y quedarse = fracaso.

Mito #4: Renunciar es la salida fácil

Renunciaste a tu trabajo? Bueno, supongo que no tienes lo que se necesita para tener éxito. Lástima que no pudiste encontrarle el modo.

Algunas personas ven a la renuncia como un signo de debilidad. Es una tontería. De hecho, la cosa fácil de hacer es seguir sin pensar en nada en ese trabajo que odias día tras día, año tras año. Puede ser horrible, pero ya sabes lo que tienes y te evitas la incertidumbre de tomar grandes decisiones que cambian la vida.

Para renunciar por el contrario se necesitan agallas (acá en Argentina decimos huevos, pelotas, coraje). De hecho, dejar un lugar de trabajo que es tóxico o alejarse de un jefe que es un completo idiota puede ser un acto francamente heroico.

Verdad #4: Renunciar puede ser un acto de valentía (o incluso heroico).

Mito #3: Renunciar es egoísta

¿Cómo puedes ser tan egoísta y dejar tu trabajo? Estás abandonando el lugar de trabajo, a tus clientes y a tus compañeros de trabajo. También, piensa en tu familia… cómo se las van a arreglar si renuncias?

Equivocado.

Si no te gusta tu trabajo, no estás haciéndole un favor a nadie por quedarte allí. Cuando eres infeliz en el trabajo, eso tiende a afectar a todos a tu alrededor a través de un fenómeno llamado contagio emocional, y hay grandes probabilidades de que estes haciendo infelices a tus compañeros de trabajo y a tus clientes.

En cuanto a tu familia, tal vez sería más feliz si no llegas a casa del trabajo cada día cansado y frustrado. Incluso podrías ser un ejemplo para tus hijos.

Si entras en el trabajo día tras día, año tras año, y realmente odias tu trabajo, y regresas a casa estresado y enojado, ¿qué les estás enseñando a tus hijos?

Verdad #3: Renunciar no es inherentemente egoísta.

Mito #2: Renunciar es un riesgo para tu carrera.

Si dejas tu trabajo, se verá mal en tu CV, y tu carrera va a sufrir en consecuencia.

Sí, y permanecer durante años en un trabajo que odias y que poco a poco te va desgastando y frustrando va a ser IMPRESIONANTE para tu carrera profesional.

Este mito ignora por completo los riesgos para la carrera profesional de permanecer en un trabajo que odias. De hecho, cuanto más tiempo te quedes, más se pierde la energía, la motivación y la confianza en sí mismo que necesitas para avanzar hacia el éxito.

Verdad #2: A veces renunciar es lo mejor que puedes hacer por tu carrera.

Mito #1: Renunciar es un último recurso.

Claro que puedes considerar renunciar, pero debes agotar todas las demás alternativas primero. Sólo renuncias cuando todo lo demás ha fallado.

Para las personas que creen en este mito, renunciar es la última opción. Es lo que haces cuando estás demasiado roto y agotado para quedarte en tu trabajo actual.

Eso hace que este sea potencialmente el más peligroso de los mitos que figuran aquí, porque significa que la gente se queda en los malos trabajos hasta (o más allá) del punto de ruptura.

Verdad #1: Renuncia cuando es lo que hay que hacer, y no cuando es la única opción que queda.

Entonces?

Cada vez que un amigo me dice que renunció a su trabajo, mi reacción inmediata es siempre “¡Genial! Tomaste una decisión difícil. Tomaste la iniciativa y decidiste alejarte de un mal trabajo o irte hacia algo aún mejor”.

Yo digo que hay que empezar a felicitar a las personas que dejaron sus puestos de trabajo por lo valientes, motivadas y proactivas que son.

¿Hemos dejado algo afuera de este artículo que te gustaría destacar o comentar? ¿Te has encontrado alguna de estas situaciones en tu vida laboral? ¿Cómo reaccionas cuando alguien cercano te habla sobre la posibilidad de dejar su trabajo?

Éxitos en tus decisiones!

Renzo Montuori