La gente siempre consulta por por tips a la hora de buscar trabajo, y muchos suelen sorprenderse cuando les mencionan que un punto importante a tener en cuenta es el de tener varios CVs armados. ¿Varios CVs? ¿Para qué necesitamos tener más de un currículum? Esa es la pregunta que siempre hacen y la cuál vamos a responder.

El CV hoy en día no es un documento estático que sólo abrimos para modificar cuando cambiamos de puesto o de empresa. El CV es algo vivo, que está cambiando constantemente y que debería modificarse en relación al tipo de trabajo que estamos intentando conseguir. Cada vez que vemos y revisamos un aviso de empleo de una determinada empresa, debemos utilizarlo como referencia para moldear nuestro currículum de acuerdo a ciertos puntos:

  • ¿Está el aviso pidiendo una experiencia que sé que tengo pero no incluí explícitamente en el CV?
  • ¿Debo destacar más cierta experiencia para que sobresalga mi perfil en la búsqueda?
  • ¿Está el aviso utilizando un título de posición distinto al que tengo en mi CV, pero yo sé que las tareas son las mismas?
  • ¿Está el aviso redactado de una manera más formal que mi CV? O, en caso contrario, ¿Está el aviso redactado más informalmente que el estilo de mi currículum?
  • ¿Qué palabras claves posee el artículo en relación a los requisitos del rol? ¿Están estas palabras claves en mi propio CV?

Estos son algunos ejemplos de preguntas que nos sirven para repensar la manera en la cual publicamos o compartimos nuestro perfil en las distintas búsquedas. Lleva más tiempo, pero vale la pena prepararnos distintos CVs o tener disponibilidad para modificar el que ya tenemos, siempre siguiendo una de las reglas más importantes del proceso de selección: hay que decir la verdad. No nos servirá de nada modificar nuestro curriculum con cosas irreales o exageraciones, ya que aunque puede que con esto consigamos un primer llamado de interés de un selector, unas pocas preguntas bien dirigidas harán que la verdad quede en evidencia y que, probablemente, no sólo no seamos tenidos en cuenta, sino que también dañaremos nuestra reputación frente a los equipos de reclutadores.

Además del contenido mismo de nuestro CV, de nuestros objetivos redactados, experiencia, certificaciones, logros, etc., podemos ir un paso más allá y revisar el estilo de nuestro CV, buscar que la estética del mismo se oriente a la que pensamos que la empresa puede tener o valorar. Un currículum con una buena estética, o un estilo acorde a la empresa que contrata, va a destacar frente al resto de los postulantes.

Más allá de estos puntos que mencionamos, hay varios otros que podemos revisar siempre tomando como referencia el objetivo último de nuestra búsqueda: ese rol que queremos en la empresa que nos interesa. Debemos actuar sabiendo que el CV está vivo, crece, cambia, “reacciona” frente a las circunstancias, obviamente siempre de nuestra mano. De esta forma nuestra propia adaptabilidad se transformará en la mejor herramienta para conseguir nuestro próximo trabajo.